La hiposensibilidad sensorial en el autismo es una forma diferente de procesar los estímulos del entorno. Mientras algunas personas autistas sienten los sonidos, luces o texturas de manera muy intensa, otras pueden necesitar más estimulación para notar ciertas sensaciones.
Esto significa que el cerebro puede reaccionar de forma menos intensa ante algunos estímulos sensoriales. Como consecuencia, muchas personas autistas buscan movimiento, presión, sonidos o estímulos físicos de manera constante para regularse o sentirse más conectadas con el entorno.
La hiposensibilidad no es “falta de atención”, “pasotismo” ni “mala conducta”. Simplemente es una manera diferente de percibir el mundo.
¿Qué significa ser hiposensible sensorialmente?
Una persona con hiposensibilidad sensorial puede necesitar más intensidad para notar determinadas sensaciones.
Por ejemplo:
- Necesitar el volumen más alto para escuchar bien.
- Buscar movimiento constantemente.
- No notar pequeños golpes o heridas.
- Tocar objetos continuamente.
- Necesitar presión física para sentirse calmado.
- Buscar luces, sonidos o texturas intensas.
Cada persona autista es diferente. Algunas pueden tener hipersensibilidad en unos sentidos e hiposensibilidad en otros al mismo tiempo.
Señales comunes de hiposensibilidad sensorial
Estas son algunas señales habituales que pueden aparecer en personas autistas con hiposensibilidad sensorial:
1. Buscar movimiento constantemente
Muchas personas necesitan moverse para mantenerse reguladas.
Por ejemplo:
- Balancearse.
- Saltar.
- Girar sobre sí mismas.
- Caminar constantemente.
- Necesitar actividad física frecuente.
En muchos casos, este movimiento ayuda al cerebro a mantenerse activo y organizado.
2. No notar dolor o temperatura fácilmente
Algunas personas pueden tardar más en notar:
- Frío o calor.
- Pequeñas heridas.
- Golpes.
- Hambre o sed.
- Cansancio físico.
Esto no significa que no sientan dolor, sino que la percepción puede funcionar de forma diferente.
3. Buscar presión física
La presión profunda puede resultar calmante y reguladora.
Por eso algunas personas disfrutan:
- Mantas pesadas.
- Abrazos fuertes.
- Ropa ajustada.
- Tumbarse bajo cojines.
- Apretar objetos con fuerza.
4. Necesitar estímulos más intensos
A veces el entorno “normal” puede sentirse demasiado apagado o poco estimulante.
Por eso algunas personas buscan:
- Música alta.
- Luces intensas.
- Texturas fuertes.
- Olores marcados.
- Sabores muy potentes.

¿Por qué ocurre la hiposensibilidad en el autismo?
Actualmente se sabe que muchas personas autistas procesan la información sensorial de manera diferente.
El sistema nervioso puede necesitar más intensidad o repetición para detectar ciertos estímulos. Esto no es algo “inventado” ni una moda. Forma parte de cómo funciona el procesamiento sensorial en muchas personas neurodivergentes.
Además, la hiposensibilidad puede cambiar según:
- El cansancio.
- El estrés.
- El entorno.
- La ansiedad.
- La saturación mental.
- El nivel de energía.
Una misma persona puede tener días donde necesite muchísima estimulación y otros donde necesite calma.
Diferencia entre hipersensibilidad e hiposensibilidad
Aunque parezcan opuestas, ambas forman parte de las diferencias sensoriales que pueden existir en el autismo.
Hipersensibilidad
La persona siente los estímulos de forma muy intensa.
Ejemplos:
- Los ruidos molestan mucho.
- Las luces saturan.
- Algunas texturas resultan insoportables.
Hiposensibilidad
La persona necesita más intensidad para notar esos estímulos.
Ejemplos:
- Necesita volumen alto.
- Busca movimiento constante.
- Le cuesta notar ciertas sensaciones físicas.
Muchas personas autistas pueden experimentar ambas al mismo tiempo dependiendo del sentido y del momento.

¿Cómo afecta al día a día?
La hiposensibilidad sensorial puede influir en muchas situaciones cotidianas.
En la escuela
Puede aparecer:
- Necesidad de moverse constantemente.
- Dificultad para mantenerse quieto.
- Búsqueda de estímulos.
- Problemas para notar señales corporales.
En adultos autistas
Algunos adultos pueden:
- Necesitar actividad física frecuente.
- Buscar presión o movimiento para concentrarse.
- Subir mucho el volumen de música o auriculares.
- Tener dificultad para detectar cansancio o hambre.
En casa
Puede observarse:
- Necesidad de tocar objetos.
- Saltos o movimiento repetitivo.
- Preferencia por ciertos tejidos o estímulos.
- Búsqueda constante de sensaciones físicas.
Estrategias que pueden ayudar
Cada persona autista es diferente, pero algunas herramientas pueden ayudar a mejorar el bienestar sensorial.
Crear espacios seguros
Disponer de lugares tranquilos donde la persona pueda regularse sin presión.
Permitir movimiento
Intentar evitar castigar constantemente la necesidad de moverse.
El movimiento puede ser una herramienta de regulación.
Utilizar herramientas sensoriales
Algunas personas encuentran ayuda en:
- Pelotas antiestrés.
- Mantas pesadas.
- Columpios sensoriales.
- Auriculares.
- Objetos táctiles.
- Juguetes sensoriales.
Escuchar las necesidades reales
No todas las personas autistas necesitan lo mismo.
Lo importante es entender qué ayuda realmente a cada persona a sentirse regulada y cómoda.

La hiposensibilidad no es “portarse mal”
Muchas conductas relacionadas con la búsqueda sensorial son malinterpretadas.
Por ejemplo:
- Moverse constantemente.
- Tocar objetos.
- Buscar presión.
- Hacer sonidos repetitivos.
En realidad, muchas veces son formas de regulación sensorial.
Comprender esto puede ayudar muchísimo a reducir conflictos y mejorar el bienestar.
Mitos sobre la hiposensibilidad sensorial
| Las personas autistas no sienten dolor | Solo afecta a niños | Es una manía |
| Falso. | Falso. | No. |
| Sí sienten dolor, pero la forma de percibirlo o reaccionar puede ser diferente. | Muchos adultos autistas también experimentan diferencias sensoriales. | La regulación sensorial tiene una base neurológica real. |
Conclusión
La hiposensibilidad sensorial en el autismo forma parte de la diversidad neurológica y puede afectar a la forma en que una persona percibe el mundo.
Comprender estas diferencias ayuda a reducir prejuicios y permite crear entornos más cómodos, seguros y respetuosos.
Cada persona autista vive las experiencias sensoriales de manera única. Escuchar, adaptar y comprender suele marcar una enorme diferencia en el bienestar diario.
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